sábado, 26 de septiembre de 2009

DEBAJO DE UN MAR DE HIERRO

[[[Debajo de un mar de hierro]]]
No te ocultes, no temas, no muestres debilidad, no finjas que no te importa. Vamos, ven a mí o déjame acercarme, déjate sentirme. No te aflijas si me equivoqué, no pienses que lo que hice fue de manera intencional; porque, aunque quizás jamás me creas, fue producto de la pura casualidad. Quien viste no fui yo, de repente fue un vil reflejo de lo que con el tiempo causaste.Déjame entrar. Vamos, mírame a los ojos, mírame de frente, no te sientas invadido. Recuerda que una vez prometimos compartir nuestros rincones sin tener que llegar a tristes situaciones. Vamos, piensa lo que estás causando, no lastimes más a tu corazón, no seas cómplice y causante de los latidos sufridos que éste realiza, no seas cruel contigo mismo, no te destroces, no me uses como el motivo de tu convalecencia.Ayúdame a encontrarte, no me abandones tan fácilmente, no te sumes en tu soledad. Abre tus brazos hacia mí y verás que lo que te diré es tan cierto como las estrellas que siempre gustábamos de ver en las noches. Reacciona, ganas tengo de explicarte que realmente mis intenciones no son como tu los piensas, quiero ver que tus ojos enciendan los míos como antes lo hacías.Contesta a mi llamado, no seas cruel, no dejes que la herida crezca más. No permitas que mi cabeza estalle por las tantas interrogantes, no permitas que agonice sin medida. Vamos, ábreme tu corazón, prometo devolverte tus latidos, prometo recuperar lo perdido y te prometo olvidar lo acontecido.
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No me dejes en la profundidad, no me dejes ahogada, no me abandones a mi suerte en este mar de hierro que oprime a este corazón que resiste fuertemente al tormentoso peso de la duda




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